Dosier “El género como prisma de la guerra / la guerra como prisma del género: experiencias, memorias, reinterpretaciones y transformaciones a partir de los conflictos armados en los siglos XX y XXI”

Coordinadoras: Julieta Chinchilla (Sección Interdisciplinaria de Estudios de Asia y África, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires) y Gisela Manzoni (Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Género,  Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de La Plata, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas)

Las propuestas de trabajo se recibirán hasta el 15 de diciembre de 2025 y podrán tener como máximo 300 palabras. 

La presentación final de los manuscritos podrá realizarse hasta el 20 de abril de 2026.

Consultar las pautas de publicación en la sección “Envíos” de la revista: https://www.descentrada.fahce.unlp.edu.ar/about/submissions 

Por consultas y envíos: descentrada.revista@gmail.com

Los esfuerzos del siglo XX por evitar la guerra continúan truncos. El primer cuarto del siglo XXI nos encuentra en una atmósfera bélica donde la amenaza nuclear, la crueldad, la deshumanización y la maquinaria de construcción de odio han trasvasado aquello que el siglo XX intentó consensuar como límite. En este contexto creemos que es especialmente importante revisitar, con nuevos ojos, un tema privilegiado para la Historia: la guerra. Este dosier se propone reunir trabajos que piensen tanto las guerras como los esfuerzos para evitarlas desde una perspectiva de género. 

Las investigaciones históricas sobre género y guerra llevan más de 40 años nutriendo el campo historiográfico (Fanon, Thébaud, Nash, Offen, Perrot, Abu-Lughod, Branche, Moose, Sjoberg, Turshen, Segato, Shayne, Kampwirth, Capdevila, Jayawardena, Kandiyoti, Al-Ali, entre otros). La mirada de género pudo complejizar la comprensión de las guerras y diversos conflictos armados, logrando, en muchos casos, hacer un entramado con la historia social y la historia cultural, que, junto con los estudios de género y la historia de mujeres, han realizado grandes aportes a la Historia. Estas disciplinas pudieron trazar los efectos de las guerras sobre las sociedades e individuos, mostrando que los eventos bélicos son subsidiarios de realidades sociales y políticas de la “retaguardia”, especialmente en las guerras civiles y de liberación nacional, donde las líneas que dividen el frente de combate y la vida cotidiana están completamente desdibujadas y se entrelazan. A su vez, en las últimas dos décadas, este tipo de análisis ha retomado una perspectiva transnacional y global que no hace más que seguir enriqueciendo el campo.

Analizar “el género como prisma de la guerra” nos permite ver la guerra en femenino, visibilizar los roles feminizados de enfermeras, trabajadoras, madres/viudas y combatientes. La historia de las mujeres también se interesó en estudiar la retaguardia y, en el caso de los países y territorios que fueron ocupados,  las formas de violencias ejercidas sobre las mujeres por parte del ejército ocupante. Por otra parte, esta perspectiva nos permite analizar las masculinidades puestas en tensión al momento del estallido de los conflictos bélicos, ya que si bien este tipo de eventos puede ser pensado como espacio privilegiado de una virilidad hegemónica, existen trabajos que dan cuenta no sólo de tensiones sino de cómo estas masculinidades son puestas a prueba o son redefinidas por parte de alguno de los grupos beligerantes. Finalmente, este prisma nos lleva a retomar las formas de recordar y de representar la guerra y sus efectos por parte de las mujeres y diversidades.

Asimismo, “la guerra como prisma del género” nos lleva a reflexionar sobre otro conjunto de aspectos. Entre ellos, el que más ha marcado los debates historiográficos sobre el tema ha sido la cuestión de si las guerras fueron catalizadores -en la corta y/o larga duración- de la emancipación de las mujeres. En todo caso, las guerras se convirtieron en espacios privilegiados para el análisis de la transformación de los sistemas de género, al igual que de los roles sexuados y el sistema de representaciones que demarca lo que es considerado como “femenino” y “masculino” por una sociedad determinada. En este sentido, el trabajo pionero Joan Scott (1984) permite ordenar los debates historiográficos en torno de la pregunta por el impacto de la guerra en la experiencia de las mujeres como punto de inflexión. Este impacto ha sido abordado desde la atención a distintos interrogantes y con distintas respuestas: 1) la guerra como posibilidad de transformación duradera e irrevocable, que comienza con la división sexual del trabajo o, por el contrario, que no hizo mella en la ideología de género, lo que acota sus transformaciones; 2) en esa línea, algunos estudios consideran que fue en reconocimiento de las tareas asumidas en la guerra que las mujeres alcanzaron los derechos políticos, mientras otros señalan que esa interpretación desconoce las acciones de las sufragistas para alcanzarlos; 3) obedeciendo a la división dicotómica de los pares duales sexo-genéricos, la mujer ha sido asociada con la paz, por lo cual la guerra resulta una oportunidad para articular el pacifismo y el feminismo, mientras otra interpretación considera que fue reducido el número de quienes se propusieron ese objetivo, de lo que resulta que las mujeres son más susceptibles a la movilización bélica en nombre de los intereses patrios que de los derechos propios; y 4), finalmente, los argumentos discuten sobre cambios de mayor o menor alcance en materia de transformaciones de género. Aunque el trabajo de Scott se centra en la literatura europea y norteamericana, sus líneas de análisis son útiles para pensar la manera en que las guerras impactaron en la agenda política femenina y feminista en otras latitudes y en otras épocas. 

A su vez, como señalaron autoras como Joan W. Scott, Deniz Kandiyoty, Lila Abu Lughod, Chandra Talpade Mohanty y Nira Yuval-Davis, los límites que demarcan la frontera entre lo público y lo privado están delimitados por el Estado. Es decir, lo que muchas veces es considerado como propio  de la esfera “femenina” o “masculina”, es una decisión política. Por ello es que este tipo de perspectivas busca indagar no sólo cómo durante estos conflictos se definen y reparten los roles sexuados a partir del reclutamiento (los Estados movilizan las masculinidades y las ponen a prueba en esas situaciones), sino también cómo la movilización implica la implementación de medidas de protección familiar y social -como pueden ser las pensiones a viudas de guerra-, el trato a hijxs nacidos a partir de las violencias sexuales durante los conflictos, la situación de lxs huérfanxs,  la importancia de la fidelidad conyugal “patriótica”, etc.

Esta convocatoria es una invitación a revisitar eventos ya estudiados desde la lente y las preguntas que nos aportan la historia de las mujeres y los estudios de género. A estudiar otros conflictos menos visitados que nos permitan ver con qué estrategias fueron movilizadas las mujeres y con cuáles los varones, o cómo unos y otros intentaron resistir la impronta guerrera. A ensanchar campos de estudios que examinan las violencias particulares que recibieron los cuerpos feminizados, el destino de los varones que intentaron o lograron rehuir a “sus obligaciones con la patria”, las articulaciones bélicas y antibélicas con los feminismos, o las gestiones que han realizado las mujeres en la diplomacia, aun cuando oficialmente no detentan esos cargos. Pensar las guerras desde un prisma de género resulta una  tarea importante y nos coloca ante un desafío metodológico por hallar las experiencias y las voces de quienes protagonizaron estos eventos en el frente y en las distintas retaguardias. De quienes pelearon y murieron en las guerras, de quienes se movilizaron en su apoyo y también de quienes pelean por evitarlas y solucionar el conflicto por otras vías. La convocatoria está abierta a contribuciones que desde las distintas disciplinas que integran las ciencias sociales y humanas se propongan pensar las guerras de los siglos XX y XXI en sus múltiples formas.

Referencias:

Abu-Lughod, L. (2002). Do Muslim women really need saving? Anthropological reflections on cultural relativism and its others. American Anthropologist, 104(3), 783–790.

Branche, R. (2004). La masculinité à l’épreuve de la guerre sans nom. Clio. Histoire, Femmes et Société, 20, 111–122. https://doi.org/10.4000/clio.1408

Capdevila, L. (2011). Identités de genre et événement guerrier: Des expériences féminines du combat. Sextant/Femmes en guerre, 28, 11–26. https://doi.org/10.4000/sextant.3420

Fanon, F. (2023). Sociología de la revolución. Tinta Limón.

Jayawardena, K. (2016). Feminism and nationalism in the Third World. Verso.

Kampwirth, K. (2012). Women and guerrilla movements: Nicaragua, El Salvador, Chiapas, Cuba. Penn State University Press.

Kandiyoti, D. (1988). Bargaining with patriarchy. Gender & Society, 2(3), 274–290. https://doi.org/10.1177/089124388002003004

Capdevila, L., Rouquet, F., Virgili, F., & Voldman, D. (2010). Sexes, genre et guerre (France 1914–1945). Payot.

Mosse, G. (2000). La imagen del hombre: La creación de la moderna masculinidad. Talasa.

Nash, M., & Tavera, S. (Eds.). (2003). Las mujeres y las guerras: El papel de las mujeres de la edad antigua a la contemporánea. Icaria.

Offen, K. (2020). Feminismos europeos, 1700–1950: Una historia política. Akal.

Perrot, M. (2008). Mi historia de las mujeres. Fondo de Cultura Económica.

Scott, J. (1984). Women and war: A focus for rewriting history. Women’s Studies Quarterly, 12(2), 2–6.

Segato, R. L. (2003). Las estructuras elementales de la violencia: Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos. Prometeo.

Shayne, J. D. (2004). The revolution question: Feminisms in El Salvador, Chile and Cuba. Routledge.

Thébaud, F. (1993). La Primera Guerra Mundial: ¿La era de la mujer o el triunfo de la diferencia sexual? En J. Duby & M. Perrot (Dirs.), Historia de las mujeres en Occidente (Tomo V, pp. 45–110). Taurus.

Turshen, M. (2002). Algerian women in the liberation struggle and the civil war: From active participants to passive victims? Social Research, 69(3), 889–911.